
Cartagena abre por séptima vez la puerta grande de la monumental plaza de toros de las ventas, quizá no fueron las mejores faenas de Andy en Madrid, por la poca colaboración del encierro de Luis Terrón, pero si fue la soñada, tras el calvario de Andy con su rodilla derecha, que le obligo a cortar su pasada campaña cuando mejor rodaba todo.
Colgado el cartel de no hay billetes, se ha lidiado una desclasada y poco colaboradora corrida de D. Luis Terrón, a la que Andy ha puesto la chispa y la emoción, para cortarle las orejas y salir en volandas a la calle Alcalá.
A lomos de Cuco paró al primero de la tarde, que sin clavar el rejón de castigo buscó el abrigo de las tablas, algo que enseguida se dio cuenta el jinete benidormense y con buen criterio e inteligente lidia sacó a Fandy, el portentoso animal que aprovechando las querencias del astado lo movió y galopó de costado entre el clamor del respetable, clavó en lo alto dos grandes pares y toreó con los pechos siempre entre los pitones. Tras él, Cartagena se lució con Magno con dos quiebros en el centro del ruedo. Tres banderillas cortas al violín acabaron de calentar el tendido para que pidiera el trofeo con fuerza tras un fulminante rejonazo.
Cartagena sabia que el cerrojo que le separaba de la puerta grande estaba medio abierto y salió a por todas, Magistral con Bético con un gran rejón de castigo en todo lo alto, Maravilloso con Maravilla, con las piruetas tras los grandes pares, impecable con Pericalvo que encandiló al publico de Madrid con su peculiar balanceo, y vibrante con Bisbal con un carrusel de cortas al violín que puso en pié las Ventas pidiendo premio tras otro rejonazo. Lastima que no doblara con la espectacularidad de su hermano, por que hubiera cortado dos orejas, aunque una le sabia a gloria, ya le abría la mitad del cerrojo para ver el cielo de la calle Alcalá a hombros de la multitud.
Sencillamente perfecto con Laurel, joven equino que se recupero junto con Andy para no perderse la cita con la Maestranza. Un poderosísimo Fandy encendió la llama entre el respetable con sus galopes de costado y su purísimo toreo en la cercanía, con los pechos en los pitones. La llama cogió fuerza con Pericalvo tras un pase de cola y su balanceo, que puso las palmas en el respetable, con Bisbal puso tres banderillas cortas y un rejón, que la gente premió con una gran peñolada pidiendo trofeo, el palco en su afán de protagonismo negó.

Sevilla15.04.2012
